PLANIFICACIÓN DE LA TAREA PARA MODIFICAR CONDUCTAS DISRUPTIVAS

mayo 01, 2017 Uvai Asnimo 0 Comments

A menudo, nos encontramos con que nuestros alumnos tienen la capacidad suficiente para realizar determinadas tareas, e incluso para dar mucho más de sí mismo, pero nos lo impiden conductas disruptivas o de negación, que hacen que sea imposible trabajar más de 3 minutos seguidos.
Si a todo ello le añadimos, que no tiene intereses fáciles de ofrecer en un entorno de aula o que su atención hacia ellos es muy baja, ya nos encontramos ante una situación mucho más compleja.

Es por ello que una planificación del tiempo bien explícita, con franjas de trabajo cortas y con sus objetivos bien claros y detallados, hacen que las cosas se nos faciliten un poco.

En este caso, he distribuido el tiempo total en tres franjas:

1. Trabajo 10 min. (con signo en bimodal) + ALARMA + Juego 10 min. (con signo en bimodal)
2. Trabajo 10 min. (con signo en bimodal) + ALARMA + Juego 10 min. (con signo en bimodal)
3. Recogemos + Nos vamos a clase.

El objetivo de esta planificación no era trabajar ningún aspecto curricular específico (que si se ha podido hacer, maravilloso), si no que el alumno entienda que hay un tiempo de trabajo y si lo hace bien, hay después un tiempo de recompensa. Es por ello por lo que incluso al principio, el tiempo de trabajo era de 5 minutos y el de juego de mucho más. El no control del tiempo por parte de los alumnos, hace que podamos "jugar" e ir modificándolo constantemente.

**Para empezar, él decide de entre tres opciones, cuál será el juego que hará cuando suene la música, a continuación le ofrecemos el teléfono (se pueden usar relojes de arena, cronómetros o el reloj de cocina, aunque el que creo mejor es el móvil porque mientras se trabaja no hace ruido, no distrae visualmente y hace música cuando acaba el tiempo) y él le da al botón de inicio de tiempo.

**Trabajamos y cuando suena la alarma él para el tiempo, decidimos si ha trabajado bien o mal, pone la cara correspondiente y, si es buena, nos vamos a jugar (en este caso, le encanta que nos pasemos la pelota por el suelo) Antes de empezar, será él también quien dé al inicio de tiempo de juego. Es una manera de recordarle constantemente que todo tiene un fin y que cuando suene la alarma se acaba.

**Suena la alarma de fin de tiempo de juego, la apaga él, planificamos y volvemos a empezar.

La importancia de tener un apoyo físico, donde se estructure visualmente lo que tenemos que hacer, hace que sea más sencillo redireccionar la conducta cuando se pone negativista, ya que el interés por la pelota es tan grande, que suele volver al trabajo.

En este caso, el uso de un bebé de juguete es un refuerzo imprescindible. Jugamos a que el bebé cierra los ojos para ver de sorpresa lo que ha trabajado, le da besos y abrazos cuando lo hace bien y es el bebé quien supervisa lo que hace.

A continuación, os dejo unas fotos del proceso:


Estructuración de la sesión.


 La primera actividad de ese día, fue la articulación correcta de palabras de uso común y jugar al "veo-veo"

 En la segunda franja de tiempo, decide primero el juego que quiere para después.





Ha sonado la alarma y decidimos si el trabajo ha sido bueno o malo, aunque el objetivo de la actividad no haya sido 100% el conseguido, si la atención hacia la tarea ha sido buena, debemos compensarle.


Tiempo de juego.


Ponemos su foto en la última franja, para que entienda mejor que es el momento de irse a clase.



Material realizado por Laura Chama Gutiérrez.

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